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martes, 11 de enero de 2011

Aprender a vivir - Vivir es Cristo

Hay un texto en las Escrituras que habla acerca de qué es vivir y qué es morir. Se encuentra en Filipenses 1:21
"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia"
    Filipos ha sido la primera ciudad de Europa en la que a sido predicado el Evangelio de Cristo por la primera vez. La iglesia de esta ciudad se desarrollaba lento, pero seguro y en el corazón de Pablo esta comunidad tenía un lugar especial. Parece ser que este afecto era recíproco porque cuando Pablo llego a ser preso en Roma los creyentes de Filipos de mostraron muy preocupados por él. 

    Pablo aprendió una lección que poco hombres, en las mismas condiciones que el apóstol, estarían dispuestos a aprender: la vida no consta de satisfacer los deseos egoístas. Más allá de esto, hay satisfacciones morales y espirituales. Pablo aprendió a estar contento en la riqueza y en la pobreza, en la prisión o en libertad. 

Había entendido que nada, absolutamente nada, es peor que no tener a Cristo. Las experiencias que había tenido con Dios hasta ahora le ayudaron a confiar en Dios plenamente.

Descubrió  que tiene porque estar preocupado por su futuro ni tampoco por lo que le iba a pasar el día siguiente. Su preocupación principal era VIVIR. Vivir con Cristo, junto a Cristo
.
Esto le aportaba gozo, paz en el alma, confianza plena...¿y si tenía que morir: qué? ¿Para que perturbarse? ¿A caso no es Jesús la Resurrección y la Vida? ¿No es la muerte solamente un sueño?
"...el Espíritu de Dios, recibido en el corazón con fe, es el principio de la vida eterna" (EGW, DTG, pág.389)
Pablo afirma: para mí, el vivir es Cristo. No concebía la vida sin Cristo Jesús. Era de Cristo y Cristo estaba en su corazón.

Les insto a que busquen aprender a vivir. A vivir la verdadera VIDA. Aprender a vivir junto a Cristo, aprender a aceptarle en sus corazones, porque VIVIR es CRISTO.

lunes, 10 de enero de 2011

¿Pastor o Carnicero?

"Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (Juan 10:11)
     Hace unos años escuché una historia acerca de un grupo de turistas que estaban visitando la Tierra Santa. El guía, les explicó que en el Oriente, los pastores van siempre por delante de sus rebaños y sus ovejas les siguen porque conocen su voz.  

     El guía les dio ánimo y todos los turistas estaban impacientes por conocer la tierra de Palestina y la hermosura de los lugares que aparecen en la Biblia. 

Un vez llegados, viajando en el autocar, los turista quedaros muy sorprendidos ya que observaron un hombre que iba detrás de un rebaño de ovejas y no adelante del mismo, tal y como les había explicado el guía.

      El guía, también sorprendido, pidió que parasen el autocar para hablar con este hombre. Le preguntó: "¡Me han dicho que todos los pastores del Oriente van siempre por delante de sus rebaños y por detrás!"
"Tiene razón señor, así es" dijo el hombre que estaba con el rebaño. "En nuestra zona todos los pastores guían sus rebaños yendo por delante del mismo; pero yo no soy el pastor de este rebaño sino el carnicero. Y ahora mismo  las estoy llevando hacía el matadero.

     Hay una gran diferencia entre el interés que tiene un pastor para su rebaño que el interés de un carnicero. El pastor está siempre dispuesto a sacrificar su vida para salvar su rebaño; en cambio, el carnicero sacrifica el rebaño para salvar su vida.

    Cuánto te amo Jesús...¿Y a mí? Él dio Su vida por nosotros para que podamos ser salvos. Ahora, quiere que amemos a los demás como Él nos amo a nosotros. Guiarlos no por detrás sino siendo un ejemplo para ellos, caminando por delante de ellos, enseñándoles el camino hacia el verdadero redil. 

¿Quieres empezar esto a partir de ahora?

¡S.O.S!

        "El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa" (Mat. 13:22)
      Nos hemos acostumbrado a leer estas palabras de Jesús; las leemos pensando que van dirigidas a los que escuchan la Palabra de Dios por la primera vez, y luego, a causa de las preocupaciones y las riquezas de este siglo su fe va disminuyendo poco a poco hasta que se apaga.

      ¿A quién va dirigido este texto en realidad? 

Las espinas salen espontáneamente, no hace falta que las cultivemos; crecen en cualquier tipo de terreno. De entre las espinas del alma, hay dos tipos que son muy peligrosas y desgraciadamente muy esparcidas: el afán de este siglo y el engaño de las riquezas. 

      Un persona que se preocupa constantemente por las cosas necesarias para la vida dice en realidad: "Yo no puedo confiar en Dios, así que tomaré la iniciativa". El resultado a esto es muy bien conocido - estrés, intranquilidad, falta de paz interior, etc.
       "Nada, os distraiga y absorba vuestra atención del tiempo para la lectura y el estudio de la Palabra de Dios, o del tiempo de oración." (EGW, Testimonios, vol. 8, pág. 53)
Por una sola cosa debemos de estar preocupados: no perderle de vista a Jesús. Si quieres gozar de una vida llena en la tierra y que siga para la eternidad en el Reino de Dios, no dejes que NADA te aparte de la comunión con Cristo Jesús.

Confía en Él: "Señor Jesús, a ti traigo todas mis preocupaciones, todos los miedos y angustia. Dame a cambio Tu paz, y una fe poderosa. Limpia mi corazón y siembra en él, la semilla de tu verdad para que pueda ser una bendición allá donde esté".