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lunes, 10 de enero de 2011

¡S.O.S!

        "El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa" (Mat. 13:22)
      Nos hemos acostumbrado a leer estas palabras de Jesús; las leemos pensando que van dirigidas a los que escuchan la Palabra de Dios por la primera vez, y luego, a causa de las preocupaciones y las riquezas de este siglo su fe va disminuyendo poco a poco hasta que se apaga.

      ¿A quién va dirigido este texto en realidad? 

Las espinas salen espontáneamente, no hace falta que las cultivemos; crecen en cualquier tipo de terreno. De entre las espinas del alma, hay dos tipos que son muy peligrosas y desgraciadamente muy esparcidas: el afán de este siglo y el engaño de las riquezas. 

      Un persona que se preocupa constantemente por las cosas necesarias para la vida dice en realidad: "Yo no puedo confiar en Dios, así que tomaré la iniciativa". El resultado a esto es muy bien conocido - estrés, intranquilidad, falta de paz interior, etc.
       "Nada, os distraiga y absorba vuestra atención del tiempo para la lectura y el estudio de la Palabra de Dios, o del tiempo de oración." (EGW, Testimonios, vol. 8, pág. 53)
Por una sola cosa debemos de estar preocupados: no perderle de vista a Jesús. Si quieres gozar de una vida llena en la tierra y que siga para la eternidad en el Reino de Dios, no dejes que NADA te aparte de la comunión con Cristo Jesús.

Confía en Él: "Señor Jesús, a ti traigo todas mis preocupaciones, todos los miedos y angustia. Dame a cambio Tu paz, y una fe poderosa. Limpia mi corazón y siembra en él, la semilla de tu verdad para que pueda ser una bendición allá donde esté".

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