Hay un texto en las Escrituras que habla acerca de qué es vivir y qué es morir. Se encuentra en Filipenses 1:21
"Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia"
Filipos ha sido la primera ciudad de Europa en la que a sido predicado el Evangelio de Cristo por la primera vez. La iglesia de esta ciudad se desarrollaba lento, pero seguro y en el corazón de Pablo esta comunidad tenía un lugar especial. Parece ser que este afecto era recíproco porque cuando Pablo llego a ser preso en Roma los creyentes de Filipos de mostraron muy preocupados por él.
Pablo aprendió una lección que poco hombres, en las mismas condiciones que el apóstol, estarían dispuestos a aprender: la vida no consta de satisfacer los deseos egoístas. Más allá de esto, hay satisfacciones morales y espirituales. Pablo aprendió a estar contento en la riqueza y en la pobreza, en la prisión o en libertad.
Había entendido que nada, absolutamente nada, es peor que no tener a Cristo. Las experiencias que había tenido con Dios hasta ahora le ayudaron a confiar en Dios plenamente.
Descubrió que tiene porque estar preocupado por su futuro ni tampoco por lo que le iba a pasar el día siguiente. Su preocupación principal era VIVIR. Vivir con Cristo, junto a Cristo
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Esto le aportaba gozo, paz en el alma, confianza plena...¿y si tenía que morir: qué? ¿Para que perturbarse? ¿A caso no es Jesús la Resurrección y la Vida? ¿No es la muerte solamente un sueño?
"...el Espíritu de Dios, recibido en el corazón con fe, es el principio de la vida eterna" (EGW, DTG, pág.389)Pablo afirma: para mí, el vivir es Cristo. No concebía la vida sin Cristo Jesús. Era de Cristo y Cristo estaba en su corazón.
Les insto a que busquen aprender a vivir. A vivir la verdadera VIDA. Aprender a vivir junto a Cristo, aprender a aceptarle en sus corazones, porque VIVIR es CRISTO.



