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martes, 28 de diciembre de 2010

Veinte Noes para pastores


  1. No vivas más allá de tus ingresos
  2. No seas tacaño
  3. No prediques tus dudas
  4. No prediques contra cosas, sino por principios
  5. No te dejes tentar en ninguna ocasión para no predicar lo mejor que puedas
  6. No busques responsabilidades más importantes ni “gestiones” tus llamamientos
  7. No seas pesimista
  8. No participes en conversaciones obscenas
  9. No “pierdas los estribos “ en público ni en privado
  10. No pases por alto la Biblia cuando buscas temas para tus sermones
  11. No seas celoso de tus colegas
  12. No regañes ni hierras con alusiones personales
  13. No seas astuto ni escandaloso
  14. No menosprecies las cosas pequeñas
  15. No sea perezoso
  16. No descuides a los enfermos ni a los afligidos
  17. No traiciones la confianza
  18. No falles en acudir puntualmente a tus citas
  19. No permitas a nadie dictarte tu mensaje
  20. No falles en la oración.



lunes, 27 de diciembre de 2010

Los diez mandamientos del pastor

                     1.   No tendrás intereses ajenos al ministerio delante de mí. 
2.      No emplearás el tiempo en actividades de la iglesia propias de los oficiales y miembros laicos.   No te dedicarás a cosa alguna que te distraiga de tu sagrada vocación, ni te harás imagen de los ministros que se honran sí mismos.
3.      No tomarás la función pastoral en vano, porque el Señor no tendrá por inocente a quien no sea fiel al ministerio.
4.      Acuérdate de observar cada día, el tiempo necesario para tu devoción y estudio personal. De otra forma, tus feligreses lo notarán el sábado y dejarán de recibir con los nutrientes esenciales, el pan de vida tan necesario para estar fortalecidos el resto de la semana.
5.      Honra a tu esposa, a tus hij@s y a cada feligrés de tu congregación, para que tus días se alarguen en la/s iglesia/s que la Unión ha puesto bajo tu cuidado.
6.      No matarás el tiempo, ni a tu auditorio, ni a tu liderazgo, ni a tu ministerio.
7.      No cometerás ni permitirás el adulterio; no te olvidarás de los hijos de padres separados o divorciados, ni dejarás a tu iglesia sin instrucción respecto al valor y significado del matrimonio.
8.      No hurtarás los sermones y otros materiales de tus compañeros.
9.      No criticarás ni hablarás falso testimonio, de los miembros de tu iglesia, ni de tus colegas, ni de los dirigentes de la obra mundial.
10.  No codiciarás los feligreses de tus compañeros en el ministerio, ni su iglesia, ni su coche, ni sus bienes, ni cosa alguna que le pertenezca a tu prójimo. 
 

Vanidades y Grandezas de un ministro


  1.  Es vanidad creernos indispensables e importantes en la labor de la iglesia. Es grandeza cumplir fielmente nuestro deber sin creernos por ellos demasiado justos ni demasiado buenos.
  2.  Es vanidad trabajar por nuestro prestigio y reputación profesional. Es grandeza vivir como Juan para ser una voz de Dios.
  3. Es vanidad creernos inmunes a las tentaciones que asaltan a los miembros de nuestras iglesias. Es grandeza orar mucho en secreto para ser guardados fieles.
  4. Es vanidad pensar que el llamado divino o un cargo nos puede hacer superiores. Es grandeza sentirnos incapaces porque nos ha pedido mucho y buscar nuestras fuerzas en el Señor.
  5. Es vanidad creer que lo el mundo necesita es sólo nuestra elocuente predicación. Es grandeza el que la vida sea la mejor ilustración de lo que predicamos.
  6. Es vanidad buscar en la obra de Dios el lugar donde podemos sentirnos más cómodos. Es grandeza sentirnos felices de que otros disfruten de aquello que nosotros no podemos disfrutar.
  7. Es vanidad trabajar para que los demás nos vean. Es grandeza vivir para que otros vean a Cristo en nosotros.
  8. Es vanidad pensar que un hombre con capacidades no necesita estudiar mucho. Es grandeza consagrar al Señor una mente bien informada, y permitir que él la use como un arma más poderosa es su servicio.
  9. Es vanidad que un ministro procure ser sólo un buen profesional. Es grandeza que un hombre de Dios sea un santo.
  10. Es vanidad que un ministro desee ser un hombre público o popular. Es grandeza saber que Cristo nos ha llamado a ser sus testigos vivos.
  11.  Es vanidad desear trabajar en lugares importantes. Es grandeza el estar felices en el lugar donde Dios nos tiene.
  12. Es vanidad sentirnos confiados por los triunfos que hemos alcanzado en el pasado. Es grandeza cuando se descansa sólo de rodillas.
  13. Es vanidad sentirnos halagados porque todos los miembros nos tienen confianza. Es grandeza sentir que Dios nos puede confiar su obra.
  14. Es vanidad luchar sólo por la corona. Es grandeza sufrir con gozo por la cruz.
Fuente: Juan Cabezas, El Ministerio Adventista, Mayo-Junio, 1972


viernes, 24 de diciembre de 2010

Vida espiritual vs Suicidio

     Ya que estamos hablando de la vida y de la vida espiritual, veamos algunos aspecto acerca del suicidio y del suicidio de la vida espiritual.
      La vida es un regalo de Dios, la vida se recibe no se adquiere. Yo no decido tener vida ya que Dios la ha puesto en Adán desde el principio; yo no decido nacer, no decido adquirir la vida, la recibo sin más. Recibo la vida de parte de Dios a través de mis padres.
     ¿Y la vida espiritual? ¿Las cosas se mueven en el mismo sentido? ¿Adquiero la vida espiritual o la recibo? ¿Mi decisión desempeña algún papel importante?
Es raro, no decido tener la vida pero puedo decidir perderla.
     Muchas veces, desgraciadamente, por el pecado, la desesperación y muchas otras razones (justificables o no) las personas deciden poner fin a la vida, lo que conocemos como suicidio. ¿Cuál es la actitud de Dios ante el suicidio?

Importancia de la vida espiritual, qué es y cómo se intensifica

     Vamos a ver qué importancia tiene la vida espiritual no solamente para el hombre en general sino para los ministros y los maestros. Esta cita me dejo sin palabras:
   “No comprenderemos la mitad del significado de las lecciones del Salvador. No comprendemos cuánto significan estas para los seres por él creados. Él ama a la familia humana. ¿Preguntáis cuánto? - Os señalo el Calvario -. Pero los cuidados y los intereses terrenales ocultan de nuestra vista las cosas de origen celestial, de manera que no comprendemos su importancia. Si los ministros y maestros tuviesen un sentido más profundo de su necesidad espiritual, se dedicarían a su trabajo embargados por la comprensión del carácter sagrado de su cometido, y una vida superior animaría a nuestras iglesias e instituciones.” (1)
     Es de una importancia vital tener un ministerio convertido, para poder llevar el evangelio a las personas. Sin la devoción personal diaria, comunión con el Señor, entrega, no podemos, como ministros, llevar a cabo la hermosa misión de acercar las almas a Cristo.

        LA ESPIRITUALIDAD: QUÉ ES Y CÓMO SE INTENSIFICA
       La espiritualidad, es la disposición de estar en contacto con lo espiritual. Desde el punto de vista cristiano, es la disposición y el deseo de estar conectado diariamente con Dios. Decimos de una persona que es espiritual o que tiene una espiritualidad muy bien desarrollada cuando la persona en cuestión es lo más parecida a Cristo.
Recordando los hábitos, actitudes y acciones de Cristo voy a presentar unas pautas acerca de cómo se intensifica y/o aviva la espiritualidad.
      Jesús ha tenido una vida de oración constante. La Palabra de Dios es la herramienta principal del pastor. Las rodillas del pastor necesitan estar dobladas constantemente. “Satanás teme cuando ve al más débil de los hombres de rodillas.” (G. Cowfer)
     “Una mezcla adecuada de la Biblia con la oración es el acercamiento más estratégico al ministerio.” (2)
En el Evangelio de Juan, el capitulo 15 vemos el ejemplo de la vid. El versículo 7 me indica que el que permanece (se relaciona con Él, verdadera unión) en Cristo puede pedir todo lo que quiera recibiendo respuesta. La unión con Cristo, “la relación vital de los pastores, hará de los mismos una verdadera luz para el mundo.” (3)
Jesús siempre ha tenido los ojos abiertos a las necesidades y seguridad de la gente. “Los ojos del pastor deben estar siempre velando por la ovejas, a fin de ver si algún lobo viene a destruirlas.” (4)
Otros aspectos para avivar la espiritualidad son la consagración, la fidelidad, el fervor, la humildad, la lectura dinámica y reflexiva de la Biblia y de los escritos del Espíritu de Profecía, la gestión eficiente del tiempo y de los talentos, el equilibrio entre la actividad, estudio y el descanso, la alegría en el servicio.



jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Qué es la vida espiritual?

      En el artículo anterior vimos que la vida no era una cosa si sino una persona. ¿Pero qué hay de la vida espiritual? La vida espiritual, ¿tiene su origen en algo o alguien? 
Ellen G. White apunta: “El autor de esta vida espiritual es invisible, y está más allá del poder de la filosofía humana explicar mediante qué métodos se imparte esta vida y se la sostiene.”(1) No puedo explicar cómo se imparte y cómo se sostiene la vida espiritual, pero a partir de cómo se preserva la vida podemos hacer una aproximación.
     La Real Academia Española, explica que la vida espiritual es un "modo de vivir regido por una serie de ejercicios de perfección y aprovechamiento en el espíritu"(2). La vida se conserva teniendo buena salud física, mental, espiritual y social.
     Con tener actividad física de manera regular nuestro cuerpo goza de más vigor y salud; si cuidamos nuestro régimen alimenticio, si cuidamos nuestra higiene mental, nuestro organismo se va a ver beneficiado.
La vida espiritual se sostiene mediante el empleo de los medios proporcionados por la Providencia. Si el seguidor de Cristo ha de crecer "hasta. . . un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13) debe alimentarse con el pan de vida y beber el agua de la salvación”(3).
     La Biblia nos insta a crecer hasta la estatura de la plenitud de Cristo y para esto, es necesario tener vida espiritual. Es necesario emplear los medios proporcionados por la Providencia.
La salud de la vida espiritual depende del ejercicio. Pero la espiritualidad no puede crecer mientras el corazón esté lleno de las úlceras corruptoras del egoísmo. El alma debe ser limpiada y purificada por la gracia refinadora de Dios. El canal de comunicación entre la tierra y el cielo debe ser mantenido libre de toda obstrucción, a fin de que el alma pueda recibir de Cristo una provisión de agua viviente. Se debe someter a prueba cada músculo y articulación espiritual" (4).
     Tener vida espiritual es estar en relación, comunión con lo espiritual, con las cosas espirituales, con Dios, servir con todo el corazón: “La verdadera vida espiritual se manifestará en toda alma que esté sirviendo a Cristo"(5).

Bibliografía consultada:
1.WHITE, E. G. Review and Herald, 31 de agosto de 1911, pág. 253.
2.http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=vida [Consulta: 06/12/2010]
3.WHITE, E. G. Review and Herald, 31 de agosto de 1911, pág. 253.
4.WHITE, E. G. Alza tu ojos, 9 de junio: La prescripción del médico divino, p 173.
5.WHITE, E. G. Cada día con Dios, 23 de agosto La prueba de la sinceridad, p 243.

¿Qué es la vida?

        Me gustaría que veamos qué es la vida en sí misma. Sin embargo mi intención no es dar una definición estándar ya que durante siglos una multitud de pensadores y filósofos se plantearon esta cuestión: ¿qué es la vida, cuál es el origen de la vida?, y en gran parte no llegaron a un acuerdo.
Según el Diccionario de la Real Academia Española la “vida” es: “Fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee.” La vida es una fuerza, algo o alguien;
       No obstante según la Biblia, la vida es Dios. Él es el sustentador de todo lo que hay, todo lo que se mueve. Él da la vida (Gn 2,7) y Él la quita (1 Sam 2,6).
Para que tengas “vida” primeramente tienes que existir; cuando existas físicamente, después necesitas el aliento de vida de Dios y serás un ser vivo tal como la Biblia lo presenta (Gn 2,7). Dios es el que mantiene la vida en ti.
       La vida tiene que ser algo más que respirar, comer y dormir. El sabio Salomón dijo que todo es vanidad y aflicción de espíritu (Ecl 2,17). Jesús mismo dijo: “…¿no es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?” (Mt 6,25), “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc 12,13); Jesús dice hasta ahora lo que no es la vida; en el Evangelio de Juan 14,6 se recogen sus palabras acerca de quién es la vida: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
       Resulta que la vida no es ALGO sino ALGUIEN.